Las Fiestas del Cusco como el Inti Raymi y Corpus Christi, unen tradición inca y fe católica con danzas y ritos en junio. Además, es la mayor expresión cultural y de sincretismo en el Perú.

Es la celebración más majestuosa del Cusco y revive el antiguo rito inca de adoración al Sol durante el solsticio de invierno austral. La festividad consiste en una imponente puesta en escena que se desarrolla en tres escenarios históricos: el templo del Qorikancha, la Plaza de Armas y la fortaleza de Sacsayhuamán, donde cientos de actores personifican al Inca y su corte real. A través de cánticos en quechua, danzas y rituales de ofrenda, se agradece por las cosechas pasadas y se pide la bendición solar para el nuevo año agrícola, consolidándose como el símbolo máximo de la identidad y el orgullo andino.
Esta festividad representa la máxima expresión del sincretismo religioso en el Perú, fusionando la liturgia católica con las antiguas tradiciones de procesión de las momias incas. Durante el día central, quince imágenes monumentales de santos y vírgenes, procedentes de diversas parroquias de la ciudad, son llevadas en procesión hacia la Catedral del Cusco para un encuentro simbólico. La Plaza de Armas se llena de color con bandas de música y danzantes, mientras los asistentes disfrutan del Chiri Uchu, el plato bandera de la festividad que combina ingredientes de las tres regiones naturales del país, creando una experiencia cultural y gastronómica única.
Considerada la peregrinación más grande de las naciones indígenas de los Andes, esta festividad se realiza en las faldas del nevado Sinakara, a más de 4,800 metros sobre el nivel del mar, poco antes de la fiesta del Corpus Christi. Miles de fieles y delegaciones de danzantes ascienden hasta el santuario para rendir culto a una imagen de Cristo aparecida en una roca y a los Apus (espíritus de las montañas), en un ritual declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Destaca la presencia de los "Ukukos" o "Pablitos", personajes que actúan como guardianes del orden y mediadores entre el mundo humano y el divino, ascendiendo al glaciar en un acto de sacrificio y fe extrema.

Cada Lunes Santo, el Cusco rinde homenaje a su Patrón Jurado, el Señor de los Temblores, una imagen de Cristo crucificado cuya tez oscura se ha formado por el humo de los cirios y el paso de los siglos. Según la tradición, la procesión de esta imagen detuvo el devastador terremoto de 1650, lo que consolidó una devoción profunda que une a todas las clases sociales de la ciudad. Durante su recorrido por el centro histórico, la imagen es bañada por una lluvia de flores de ñucchu (una flor carmesí de los Andes) mientras miles de fieles acompañan el paso lento de las andas entre rezos y cantos en quechua, en uno de los momentos más solemnes del calendario religioso.
La "Mamacha del Carmen" es celebrada con danzas tradicionales de gran complejidad y máscaras detalladas que representan diversos personajes históricos y mitológicos, como los Saqras (diablos que intentan tentar a la virgen). La festividad también es famosa por el viaje que realizan los visitantes hacia el mirador de Tres Cruces para observar el "rayo blanco" o salida del sol, un fenómeno óptico espectacular que enmarca la devoción religiosa en la belleza natural de la selva alta.
La Plaza de Armas del Cusco se convierte en el mercado de arte popular más grande del país durante la feria del Santurantikuy o "Venta de los Santos". En esta tradición que data de la época colonial, cientos de artesanos ofrecen sus mejores creaciones en cerámica, madera y platería, siendo la figura central el "Niño Manuelito" (el Niño Jesús cusqueño), a menudo representado con una espina en el pie. Es un espacio de intercambio cultural donde las familias cusqueñas adquieren lo necesario para armar sus nacimientos, manteniendo viva la excelencia técnica y la iconografía de la famosa Escuela Cusqueña.
Esta festividad marca el inicio de las celebraciones de cosecha y consiste en la "velación" de las cruces que se encuentran en los cerros y santuarios cercanos a la ciudad. Durante la noche del 2 de mayo, las familias y comunidades organizan vigilias con música, rezos y comida para "acompañar" a la cruz, que al día siguiente es bajada en procesión hacia los templos locales. Es una tradición que simboliza la protección de los campos y la fe cristiana sobre los antiguos lugares sagrados andinos (huacas).
Carnaval Cusqueño | 15 de febreroEs una celebración llena de alegría y juego que marca el fin de la temporada de lluvias y el inicio de la cuaresma. Durante el domingo central, la Plaza de Armas se llena de comparsas, música y el tradicional juego con agua y espuma, mientras que en los barrios se realizan las "Yunzas" o "Cortamontes", donde los vecinos bailan alrededor de un árbol cargado de regalos hasta derribarlo.
Degustar comida típica | Fotografía